Raquel

Raquel, 06. marzo 2017 Disfrutar

Cómo actuar cuando tu hijo tiene un amigo celíaco

Hasta ahora siempre había escrito desde esta cara de la moneda. En mi casa tres de cuatro personas comemos sin gluten. Imaginaos si da para temas de conversación. Pero, hay veces que debemos poner el foco de atención fuera de nosotros y nuestros problemas, y así poder ofrecer a los demás la misma empatía que pedimos para nuestro colectivo. Porque ¿cómo lleva nuestro entorno tener un amigo celíaco?

 Que no es fácil tener una vida social normal siendo celíaco es evidente. Todos conocemos las limitaciones que tenemos a la hora de salir a comer con tranquilidad fuera de casa. Pero,  ¿os habéis parado a pensar que para la gente de nuestro entorno tampoco es fácil?

Las mamás y papás del cole quizás son partícipes directos de lo que pasa entorno a la vida social de los niños celíacos. Cada persona es un mundo. Por tanto, cada padre o madre actúa en función de su sensibilidad, o así lo veo yo al menos. En todos estos años de vida escolar de mis hijos ha habido padres que nos han invitado a las fiestas de cumpleaños sin tener en cuenta ni preguntar qué podían comer mis hijos.  A otros, sin embargo,  no les ha faltado pregunta por hacer ni detalle que tener.

Quiero entender que a la velocidad que nos lleva la vida, a veces nos despistamos y no tenemos en cuenta muchas cosas que para quien tenemos en frente pueden ser cruciales. La falta de comunicación provoca distanciamiento en cualquier relación. Y no iba a ser  diferente en un grupo de padres cuyos hijos son compañeros de clase. Por eso desde aquí animaría a que dejemos el exceso de prudencia y el pudor a un lado y nos acerquemos a hablar, a preguntar, tanto por la parte del niño afectado como por la de su amigo o compañero.

Que soy mamá y mi hijo tiene un amigo celíaco: “¡Hola, Raquel! El sábado es el cumpleaños de Isaac y contamos con tus hijos para la fiesta. ¿Me puedes echar una mano, que estoy algo perdida con el tema? ¿Qué pueden comer y qué no? ¿Me indicas dónde comprar y cómo prepararlo?”

Que me invitas a una fiesta y mi hijo es celíaco: “¡Muchas gracias! Si quieres te ayudo para que sepas qué puede comer mi hijo. Podemos ver juntos opciones, o te digo cómo preparar o dónde comprar. Pero no te agobies que es muy fácil. Pregunta lo que necesites”.

¿Por qué nos da tanto apuro a veces iniciar conversaciones de este tipo?

Todos sabemos que la infancia es tiempo de aprendizaje. Los niños aprenden a compartir, a desarrollar empatía, a ser generoso, atento, agradecido… Cada circunstancia de la vida es útil para aprender. Y ser celíaco o tener un compañero celíaco, más allá de la incomodidad que a priori supone, puede utilizarse en este sentido para su desarrollo personal.

En clase de uno de mis hijos están haciendo, cada semana y por parejas, una receta que deben llevar al cole. Pues el hecho de que haya mamás que me llamen para preguntar qué hacer y cómo para que mi hijo no se sienta excluido, podéis imaginar cómo me emociona. Pero lo más bonito es saber que sus compañeros se implican en la elaboración de la receta con todo su cariño. Porque quieren que su amigo celíaco participe como uno más. Un gesto precioso que dice tanto de los niños como de sus padres.

amigo celíaco 1

Y es que, si se quiere, se puede. Se puede utilizar las galletas Petit de Schar, para hacer la típica tarta de galletas de toda la vida. Se puede utilizar la harina Mix C para hacer un brownie o una cookies… Si conocemos los ingredientes y las nociones básicas para cocinar sin contaminar, todos los niños pueden participar en cualquier actividad donde la comida sea protagonista.

¿A que no es tan difícil?

 

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Raquel

Me llamo Raquel y soy mamá de dos niños celíacos de 10 y 7 años. La celiaquía se coló en casa por sorpresa, sin verla venir y sin saber apenas de su existencia, pero después de la sacudida no nos quedó otra que afrontar la situación con todo lo que parecía estar al alcance de nuestra mano. Por ello empecé a cocinar sin gluten, creé mi blog, CELIAQUINES (www.celiaquines.es), comencé a colaborar con mi Asociación de Celíacos (ACECOVA) como formadora en el área de restauración, algo que afortunadamente puedo hacer apoyada en mi formación académica (casualidades de la vida). Como cofundadora y parte de EL TALLER SIN GLUTEN comencé a dar talleres y cursos de cocina, para particulares y profesionales, y a participar en charlas por España. Y con todo eso y alguna cosilla más sigo. Me gusta formar parte de los que de forma activa luchan porque se normalice nuestra situación. Entre todo el colectivo hemos conseguido muchas cosas pero aún quedan muchas metas por alcanzar. Unidos lo conseguiremos.