Raquel

Raquel, 23. Enero 2017 Disfrutar

Celiaquía y familia. Cuando no nos entienden.

Diagnóstico: Celiaquía. Así comienza para muchos de nosotros una nueva vida en la que lidiar algún obstáculo que otro. Unos más imaginables y otros menos. Pero entre los obstáculos que menos esperamos está, en ocasiones, la relación entre celiaquía y familia. Y es que ésta no es siempre un camino de rosas.

Y quien dice familia, dice amigos.  El caso es que cuando esta enfermedad entra en casa presupones que todo el mundo va a apoyarte, sin más, sin cuestionarte. Pero cuando empiezas a hablar de que tienen que llevar cuidado con las miguitas, de que no pueden tocar tu comida tras haber tocado la suya, o que no podemos utilizar el mismo cuchillo para untar la mantequilla, entonces surgen las caras de incredulidad o las frases que todos hemos escuchado más de una vez: “mira que eres exagerada”, “por un poquito no pasa nada”, “pues mi amiga Mari Pili, que es celíaca, come gluten de vez en cuando y no le pasa nada”. Os suena, ¿verdad?

Celiaquía y familia 2

Cualquier reunión con familia y amigos propicia este tipo de comentarios, sobre todo al principio de nuestro diagnóstico. ¿Cómo evitar que esto suceda? ¿Qué hacer para que celiaquía y familia no sea un tándem incómodo? Imagino que cada uno actúa en función de cómo son la gente que nos rodea. Para esto no hay reglas prefijadas. Como norma general, para empezar estaría muy bien explicarles todo desde el principio. Todo: cómo debemos llevar nuestra dieta, por qué, y qué consecuencias puede tener no hacerla estrictamente y de por vida.

He sabido de abuelos de celíacos que son incapaces de poner el cien por cien de sus sentidos en hacer la comida a sus nietos, y otros que la hacen tan bien como en casa. Del mismo modo hay amigos que se esfuerzan y te preguntan mil dudas cuando hacen de anfitriones y otros que te miran con cara de póker cuando intentas explicar los cómos y los porqués. Se dan tantas situaciones como familia y amigos tenemos. Pero en cualquiera de los casos debemos mostrarnos colaboradores, pacientes y tolerantes, que es lo que demandamos de ellos. Además, intentemos hacérselo fácil. Contarles la variedad de productos con los que contamos ya en el mercado allanará el camino. Los productos de Schar, sin duda, son de obligada mención.

Pero no nos engañemos. Por mucho que intentemos explicar las cosas, siempre habrá gente que no nos entienda, pero eso realmente es lo de menos. Agradezco tanto a los que se esfuerzan por entender todo este mundo, como a los que sin entenderlo hacen dogma de fe con todo lo que les contamos y nos cuidan con esmero igualmente.

La relación celiaquía y familia (o amigos) no es fácil. Pero cuando hay cariño y paciencia por ambas partes todo se supera.

 

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Raquel

Me llamo Raquel y soy mamá de dos niños celíacos de 10 y 7 años. La celiaquía se coló en casa por sorpresa, sin verla venir y sin saber apenas de su existencia, pero después de la sacudida no nos quedó otra que afrontar la situación con todo lo que parecía estar al alcance de nuestra mano. Por ello empecé a cocinar sin gluten, creé mi blog, CELIAQUINES (www.celiaquines.es), comencé a colaborar con mi Asociación de Celíacos (ACECOVA) como formadora en el área de restauración, algo que afortunadamente puedo hacer apoyada en mi formación académica (casualidades de la vida). Como cofundadora y parte de EL TALLER SIN GLUTEN comencé a dar talleres y cursos de cocina, para particulares y profesionales, y a participar en charlas por España. Y con todo eso y alguna cosilla más sigo. Me gusta formar parte de los que de forma activa luchan porque se normalice nuestra situación. Entre todo el colectivo hemos conseguido muchas cosas pero aún quedan muchas metas por alcanzar. Unidos lo conseguiremos.

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