Raquel

Raquel, 31. octubre 2016 Descubrir

Cocinar con niños

Cuando se aleja el buen tiempo y el frío comienza instaurarse en nuestro día a día, es frecuente que llegue el fin de semana y nos apetezca quedarnos en casita, bien por gusto o bien por los catarros propios o de nuestros niños, que se hacen presentes en esta época.

Si tenemos peques, el quedarnos en casa sin salir puede definirse como deporte de alto riesgo, a menos que estén muy entretenidos y se lo pasen bien. Pero claro, depende en gran parte de los padres que así sea.

A mis hijos realmente nunca les ha llamado la atención la cocina. Siempre me había imaginado cocinando felizmente con ellos sin tener que hacer nada más que abrir la puerta para invitarles a entrar a «mi laboratorio», pero poco a poco me percaté de que no iba a ser así de idílico como lo había soñado.

Enseguida me di cuenta que era un error decirles que vinieran a hacer galletas para iniciarse en las artes culinarias. Lo sé. Sé que hay niños que se estrenan así en la cocina. Pero a los míos había que cautivarles de otra forma.

Había observado que el comienzo de las recetas donde sólo se ven ingredientes y tarda a verse el resultado final, no les seducía lo suficiente. Fue entonces cuando se me ocurrió empezar simplemente como quien hace manualidades, decorando cualquier tipo de comida ya elaborada.

Para estas primeras incursiones en la cocina, utilicé algunos productos ya elaborados de Schar. Los muffins, por ejemplo, se prestan a decorarlos de varias formas, en función de la temática elegida. Los últimos, precisamente los hemos decorado para Halloween de manera muy sencilla. 

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El siguiente paso que dimos era trabajar con masas sin cocer ya elaboradas, como es el caso de la masa de hojaldre o las bases de pizza. Es el paso intermedio entre decorar producto ya elaborado y cocinar sus propias masas. En este caso los niños aprenden que cada proceso lleva su tiempo. Y que al final de unos minutos de horneado, pueden disfrutar de pasteles y pizzas recién hechos.

Más adelante, nos fuimos metiendo en harina, literalmente. Las galletas, las minipizzas y el pan cobraron su protagonismo, ya que son las elaboraciones que más disfrutan haciendo. Para ello, Schar dispone de harinas preparadas para elaborar tanto masas panificables como rica repostería. 

Ahora son ellos mismos los que planean qué quieren cocinar. De hecho estamos elaborando un calendario de cara a las próximas Navidades, ya que quieren aprender a hacer dulces navideños.

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Ahora que echo la vista atrás y veo lo poco que les llamaba la atención cocinar y cómo lo disfrutan ahora, no termino de creerlo. Muchas veces, incluso, comentan que les apetece invitar a sus amigos a hacer la merienda pero, realmente, la sola idea de tener a varios niños a la vez en una cocina nada grande y con harinas de por medio, no termino de verla muy clara. Será cuestión de ir mentalizándose… porque estoy segura de que lo disfrutarán muchísimo.

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Raquel

Me llamo Raquel y soy mamá de dos niños celíacos de 10 y 7 años. La celiaquía se coló en casa por sorpresa, sin verla venir y sin saber apenas de su existencia, pero después de la sacudida no nos quedó otra que afrontar la situación con todo lo que parecía estar al alcance de nuestra mano. Por ello empecé a cocinar sin gluten, creé mi blog, CELIAQUINES (www.celiaquines.es), comencé a colaborar con mi Asociación de Celíacos (ACECOVA) como formadora en el área de restauración, algo que afortunadamente puedo hacer apoyada en mi formación académica (casualidades de la vida). Como cofundadora y parte de EL TALLER SIN GLUTEN comencé a dar talleres y cursos de cocina, para particulares y profesionales, y a participar en charlas por España. Y con todo eso y alguna cosilla más sigo. Me gusta formar parte de los que de forma activa luchan porque se normalice nuestra situación. Entre todo el colectivo hemos conseguido muchas cosas pero aún quedan muchas metas por alcanzar. Unidos lo conseguiremos.